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La novación permite renegociar las condiciones de su préstamo pactadas con el banco en caso de que éstas se vuelvan contra usted. Conozca los detalles.
Cuando firmamos nuestra hipoteca lo hacemos porque pensamos que hemos elegido la mejor opción, la que abarca las condiciones más favorables para nosotros. Sin embargo, éstas pueden volverse en nuestra contra y hacer que la mejor hipoteca se convierta en nuestra pesadilla.
Ante esta situación, no tenemos por qué cambiar de entidad bancaria si estamos contentos con las prestaciones que la actual nos ofrece: la novación nos permite renegociar las condiciones iniciales del préstamo sin necesidad de trasladarlo de banco.
¿Qué podemos cambiar?
La novación puede venir motivada por uno o varios factores pactados. De este modo, podría modificar las siguientes condiciones de su hipoteca inicial:
- Disminuir o ampliar el plazo de amortización, así como aumentar la cantidad de dinero prestada.
- Cambiar la hipoteca de variable a fija, ya que las condiciones adversas pueden derivar de cambios prolongados en los tipos de interés.
- Sustituir el índice de referencia, que suele ser el Euribor, o reducir el diferencial del préstamo, que es por lo general el 1,5 por ciento.
Los costes
Pero, como todo trámite, esta operación conlleva un desembolso. En un principio, no es necesario correr con gastos de escritura pública para realizar una novación. Sin embargo, las entidades bancarias suelen recomendarlo para asegurarse jurídicamente el pago. Eso sí, en caso de haber cambiado su hipoteca de interés fijo a variable, esta escritura sería obligatoria.
En general, los trámites de notaría, registro y gestoría supondrían, con IVA, cerca de los 400 euros. Sin embargo, no hay que olvidar que muchos bancos incluyen en sus ofertas una comisión de modificación que oscila entre el 0,5 y el 1 por ciento del capital que se debe abonar. |
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